
¿No te sientes a veces como un banderín que está flameando ante una inminente guerra entre Dios y el Diablo, en la cual el premio es tu propia alma?
¿No te ves a veces a ti mismo como ahogándote en una inundación de sentimientos y, sin embargo, teniendo sed de Dios?
¿Te has sentido alguna vez lejos de Dios aún cuando se suponia que tu fe era tan sólida como una roca?
¿Estas pidiendo socorro?
Si ese es tu caso, ¿cómo lo has resuelto?
Sí me he sentido así, a veces solo pienso que son cosas de Dios y que por lo mismo Él lo resolverá, pero cuando pienso eso las cosas se empiezan a complicar más y más hasta que llega un punto en donde pienso que se trata de una mala pasada de la vida. Cuando las cosas se complican, mi fe se debilita, a lo mejor está mal decir esto, pero tras tantas cosas negativas, sólo me queda un pensamiento, cuánto más tengo que sufrir, cuánto más tengo que pedirle a Dios que quite todo esto, cuánto más tengo que llorar.
ResponderEliminarEl lunes me enfrente a una situación muy difícil, ver con mis propios ojos una realidad que no quería ver, una realidad difícil de comprender, me ahogaba en un mar de sentimientos (coraje, decepción, tristeza), no quería ver la realidad, y cuando la vida te da un golpe en la cabeza y te hace ver que las cosas no siempre van a pasar como uno quiere, cuando la vida te hace ver la realidad a fuerzas ¿qué haces? Como comprender que las cosas no van a salir como tú quieres, que la vida está girando en un sentido en donde no sabes que hacer. Comparto con ustedes que ese día escuche un mensaje, casualidad o de Dios? Eso se lo dejo a ustedes.
El mensaje lo predico un Hermano llamado Víctor Sanabria, él explicaba que hay veces que Dios no corre a nuestro auxilio porque quiere que el niño se convierta en adulto, decía que nosotros estamos acostumbrados a que Dios siempre nos saque del apuro inmediatamente, conocemos al Dios que nos sana, al Dios que saca fuego para rescatarnos de nuestros apuros, pero si es grande que Dios nos saque del problema más grande es que nos cuide dentro del problema, Dios no tiene inconveniente en sacarnos del apuro, de la necesidad inmediatamente, pero así nunca maduraremos, pues el proceso de Dios lleva más gloria, el proceso que tiene Dios para acudir a nosotros y sacarnos del problema es más grande y contiene más bendiciones.
Hay ocasiones que nosotros mismo tenemos que pelear la batalla como David con Golead, hay ocasiones que tenemos que caminar, en silencio y con un sol tremendo, alrededor de las muralla de Jericó para que estas caigan, porque el milagro de Israel no fue que las murallas se cayeran, sino que el milagro consistió en que esas personas que caminaron alrededor de las murallas por 7 días, lo hicieron en Silencio porque la palabra profética era camina y no hables, camina y no hables. Así pasa en nuestras vidas, es un milagro que nosotros estemos en una prueba y no critiquemos, es un milagro que nosotros estemos en una prueba y no nos quejemos, es un milagro que nosotros estemos en una prueba y tengamos paciencia ES UN MILAGRO QUE EN MEDIO DE LA PRUEBA NOSOSTROS CAMINEMOS EN SILENCIO, porque al final de la prueba Dios va a permitir que GRITEMOS, porque cuando gritemos los muros se van a caer, por lo tanto DIOS tiene un momento para callar y un momento para gritar.
A veces van a haber pruebas en donde vamos a tener que llorar como niños, vamos a tener que gritar como niños, y después de ello encontrar la madurez. Cuando maduramos Dios nos da la herencia de abundancia de bendición de prosperidad de felicidad.
Es un problema confundir cuando Dios está obrando en nuestro crecimiento, con que Dios nos ha abandonado, pues pensamos – Cuando yo más necesite a Dios el no apareció- el hermano decía que no es que Dios no este, sino que es un momento en el cual vamos a dejar de ser niños para adquirir una madurez, Pablo decía cuando yo era niño, pensaba como niño hablaba como niño juzgaba como niño, en otras palabras cuando somos niños todo lo dudamos, todo lo juzgamos, todo lo comentamos, pero el que madura, sabe que la situación va a pasar, que ese problema no será para siempre, que mañana será mejor.
Al otro día, me sentí un poco más tranquila, la prueba sigue pero espero poder madurar como Dios quiere. Ahora sé que solo hay que caminar, guardar silencio y esperar el día en que Dios me indique el punto exacto para poder GRITAR.
wow!!!! comentario... que deja un gran mensaje. GRACIAS Dios te Bendiga Cindy
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