martes, 17 de febrero de 2009

Agenda Llena

Saturada de cosas primordiales. Cada día, cada hora marcada con una actividad. Una agenda llena de frases como estas: “Predicar en Nazareth”, “Sanar al paralítico de Bethesda”, “Pasar tiempo con los niños”, “Entrevista con Nicodemo por la noche”, “Visitar a Zaqueo el publicano”, “Convivio con los amigos en casa de Simón el leproso”. Así fue la agenda de Jesús. Para Él tres años y medio fueron más que suficientes para cumplir con Su misión en la tierra. En el monte, en la ciudad, por el camino y hasta en la cruz, siempre aprovechó sabiamente el tiempo.

En medio de una agenda tan apretada el Señor Jesús encontró tiempo para todo, hasta para descansar. Nunca dijo: “No tengo tiempo”. San Juan escribe: “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén”. (Jn. 21.25)

Quizá tengas una agenda muy saturada. Tal vez sea la razón por la cual diga: “No tengo tiempo para la iglesia, ni mucho menos para trabajar en el Esfuerzo Cristiano”. Dios no se equivocó al darnos 7 días con 24 horas cada uno. Lo que pasa es que no sabemos administrar nuestro tiempo. Nos ocupamos en cosas que, si bien son importantes, no son prioridades. Hay que ordenar nuestras prioridades. Si vivir por Cristo es una de tus prioridades, adelante, no te distraigas. Seguro, tú no estás tan ocupado como lo estuvo el Señor Jesús. Él encontró tiempo hasta para pasar momentos a solas con Su Padre Celestial.

Existe una trampa del enemigo que hace creerle a la gente que: el Esfuerzo Cristiano es para la gente que no tiene nada que hacer. Pero pregúntale a un esforzador activo si su comida le cae del cielo o si las aves lo alimentan. Pregúntale si su dinero crece en el pasto de su casa, que nunca tiene que trabajar. Pregúntale si no tiene metas como para nunca estudiar y vivir viajando a las actividades. Pregúntale si sus días duran 30 horas y su semana tiene 8 días que tiene tiempo de más. Te va a contestar que no. Lo hace por amor, no porque tenga mucho tiempo, sino porque una de sus prioridades en la Agenda de la Vida es servir al Señor, en gratitud por lo que Jesús hizo por él en la cruz del Calvario. Sabe que un simple: “Gracias Señor” no es suficiente. Trabajar por el Señor es la mejor manera de darle las gracias.

El Esforzador se organiza de tal modo que su vida le alcanza para hacer todo lo que necesita y más… porque Dios le ayuda. No es que no piense en su futuro, sino que mira más allá: a la eternidad.
¿Qué son los años que vivas comparados con la Eternidad?… Un instante. Estudia, trabaja, esfuérzate por una vida mejor, pero recuerda: solo estás de paso en la tierra. No te aferres a esta vida, nunca te sentirás satisfecho totalmente. Si miras a Jesús mirarás a la eternidad y todo lo que necesites Dios te lo va a dar en bendición.

El Esfuerzo Cristiano es el lugar donde puedes poner todo lo que Dios te ha dado a su servicio y prepararte para vivir en la eternidad, no desperdicies esta oportunidad. Ahora que aún es tiempo, súmate a esta gran obra, hay un lugar para ti.
Vamos, comienza ya, porque tu agenda tiene un fin.

(por Nahum Rodea)

DIA DEL JOVEN CRISTIANO Y LA AMISTAD

El sábado 14 de febrero se realizo la actividad social Día del joven cristiano y la amistad. Para todos aquellos que asistieron aqui encontrarán imágenes que les ayudarán a recordar que tan gratos momentos vivimos en ese convivio.


Felicitamos a todos los jóvenes y los invitamos a seguir participando de todas las actividades que la Sociedad Juvenil Esteban tiene programadas para el resto del año. En todas ellas siempre encontrarás armonía, unión y hermandad cristiana.

Nuestros jóvenes de la iglesia Dios es Amor

lunes, 2 de febrero de 2009

YO SOY CRISTIANO

A Antonio le parecio increíble cuando se enteró que a Tomás lo habían golpeado durante un trato de drogas, y que casi lo matan.

Durante la primaria habían sido muy buenos amigos. Cuando Antonio se convirtió en cristiano, él y Tomás dejaron de verse. La madre de Tomás lo había llamado y le había pedido a Antonio que visitará a Tomás y tratará de ayudarlo.

Cuando Antonio entró en la habitación, no reconoció a su amigo. La cara de Tomás mostraba los resultados de una fuerte pelea. Tenía múltiples puntadas y moretones, como así también hinchazón y partes en donde había sangre seca. Tomás saludó a Antonio a través de sus labios inflamados.

En el curso de la conversación, Tomás le contó a Antonio cómo fue que cada ve consumía más y más droga, su pacto diario con el delito, su caída inevitable en la venta de drogas y, finalmente, lo que había hecho para recibir tal golpiza. Antonio estaba absolutamente asombrado por lo que su viejo amigo de primaria le estaba contando. Habían crecido e ido juntos a la escuela bíblica. Sentía como si hubiera conocido a Tomás en otra época.

-Tomás, -preguntó Antonio- ¿qué te pasó que te apartaste tando de ser cristiano?

-¡Aún soy cristiano, Antonio!, replicó Tomás. Nací cristiano y me educaron como cristiano, pero a veces la vida te lleva por otros caminos y se hace muy difícil vivir como cristiano.

¡Yo siempre creí en Dios, pero siento que Dios no me ama...!

¿Cómo responderías a Tomás?
¿Por qué Tomás creería que es cristiano sólo en virtud de su historia familiar?