martes, 20 de enero de 2009

EL ACCIDENTE

Felipe estaba por convertirse en uno de los oradores del Grupo Juvenil. Se había comprometido a compartir el testimonio acerca de la fe en Cristo y en cómo Jesús lo ayudaba en momentos difíciles y estresantes. Ya era la hora de empezar con el servicio, la Iglesia estaba abarrotada de gente y Felipe todavía no había aparecido.

Enseguida lo llamaron a su casa, pero no obtuvieron respuesta. Nadie lo había visto. El Grupo Juvenil no tenía otra alternativa que continuar sin él.

En el intervalo entre el primer y segundo servicio, los participantes estaban disfrutando de un refrigerio, mientras modificaban algunas de sus partes para hacer una mejor presentación, cuando Felipe apareció caminando. Era obvio por su cara que algo andaba muy, pero muy mal.

Habia llovido sin parar toda la noche y Felipe era un conductor principiante. En su camino al servicio había patinado y golpeado contra un poste y por eso chocó a otro auto. Había recibido unos cuantos golpes y moretones, lo habían multado y, además, su auto estaba totalmente destruido. Sin embargo, lo que en verdad había perdido era mucho más significativo.

Felipe estaba enojado con Dios, porque el mismo día que iba a predicar por primera vez frente a la congregación y compartir su fe, le había mandado ese accidente. Se sintió abandonado por Dios y le contó a los demás participantes que sería muy hipócrita de su parte si subía al estrado y compartía lo que había preparado para hablar.

Con enojo en su voz lágrimas rodando por sus mejillas, Felipe admitió que el accidente había causado un gran corte entre él y Dios.

¿Fue Felipe justo en su pensamiento?

¿Cómo te sentirías si estuvieras en el lugar de Felipe?

martes, 13 de enero de 2009

ALABANZA JUVENIL

Este es un pequeño video de una participación de los jóvenes en el año 2008.
Véanlo, disfrútenlo y opinen.


Qué recomiendan o sugieren para incrementar la participación de jóvenes en el coro.
Qué propuestas tienen para sus presentaciones.

Si tú eres de los que participaron en esta ocasión, reintégrate.

Si tú eres de los que asistieron a la Soc. Esteban, aquí sigue tu lugar. Te esperamos.

Si alguien tiene algun otro video del coro juvenil, compártanlo.

NOTA: Recuerden que el domingo 18 de enero tienen participación en la Iglesia. Estan citados a las 4 pm. !Avísenle a los demás¡

martes, 6 de enero de 2009

EL ATAQUE A LA MÁQUINA DE BEBIDAS


Durante un viaje reciente, un miembro del grupo juvenil tuvo que ser físicamente alejado del sector de las máquinas de bebidas y dulces de una gasolinera, por estar tratando de destruirlas. Se lo encontró dándole a las máquinas intermitentes patadas, golpes y empujones, a tal punto que el líder juvenil tuvo que sostener sus brazos a ambos lados de su cuerpo, sacarlo de las máquinas, y también de la gasolinera.

Una vez afuera, el líder le preguntó a Damián qué estaba haciendo. Damian le contó que la máquina le había quitado su dinero sin darle ni su cambio ni su gaseosa.

Damián admitió haber perdido la cabeza por un momento. Quería provocar a la máquina un daño equivalente a la moneda que esa máquina le había quitado.

Después que Damían y su lider hablaron, Damian finalmente admitió que estaba muy enfadado porque sus padres le habían anunciado a él y a su familia que se iban a separar. Este anuncio había ocurrido el mismo día que lo separaron del equipo de fútbol de la universidad, reprobó un examen importante de matemáticas y discutió fuertemente con su novia.

El líder le preguntó gentilmente a Damián si, por casualidad, no estaría más disgustado por la forma en que las cosas le estaban saliendo en la vida, que por haber perdido su moneda en esa máquina. Damián lo observó con la mirada en blanco y le dijo que ambas cosas son completamente distintas para él y no había ninguna relación entre ellas.

¿Qué piensas que le estaba molestando realmente a Damián?

¿Por qué ante la frustración reaccionamos con tanta agresión contra otras personas o cosas?

jueves, 1 de enero de 2009

EL NUEVO CRISTIANO

Todos se regocijaron cuando Pablo se convirtió en cristiano. Por muchos meses él había sido motivo de oración de muchos creyentes en un pequeño grupo cristiano de la universidad. Pablo era un joven simpático y encantador, con gran habilidad para hacer amigos y con un corazón generoso. Pero, ¿cuál era su peor defecto? Era un mujeriego empedernido.
Numerosas veces, en una misma semana, se lo veía siguiendo a una y a otra compañera. Su atractivo residía, no sólo en su apariencia elegante, sino en que también tenía una personalidad muy atractiva. La mayoría de las jóvenes, aún aquellas que ya conocían su reputación, sucumbían a su encanto y terminaban pasando la noche en su departamento. No dejándose acobardar por el hecho de que eran cristianas, Pablo se comportaba igualmente seductor con las creyentes, habiendo conquistado a muchas del grupo cristiano del campo estudiantil.
Para sorpresa de muchos, Pablo se convirtió en creyente después de pasar por una serie de eventos significativos. ¡La oración había dado sus frutos!
Habiendo dado su primer testimonio público, Pablo agradeció a todos los que lo habían ayudado y habían orado sin cesar por él. Él les contó que nunca antes había tenido ningún contacto con la fe cristiana hasta encontrarlos a ellos, y les agradeció por haberle abierto sus ojos al Evangelio.
Sin embargo, esta encantadora sorpresa fue seguida por un escándalo, cundo sus hermanos y hermanas en Cristo descubrieron que él aún continuaba su estilo de vida de "playboy", saliendo y durmiendo con cuanta joven podía.
Tanto por las líneas telefónicas como por los comentarios a escondidas, corría la preocupación por todo el grupo. ¿Qué se podía hacer con Pablo?
Finalmente, después de muchas semanas en las que Pablo aún seguía flirteando, un amigo en Cristo lo tomó de un brazo, lo apartó y lo hizo enfrentarse con su mal comportamiento sexual.
Perplejo, Pablo pegó un salto, con la cara enrojecida de vergüenza. Una vez que ya estaba calmado, respondió y dijo:
-Todos ustedes sabían que yo no había sido educado en la fe. La fe cristiana es muy nueva y extraña para mi. ¿Por qué esperaron tanto para decirme que mi comportamiento era equivocado?