"Os ruego pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, antes seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer." 1ªCorintios 1:10
Foro para opinión de jóvenes cristianos sobre diversos temas de actualidad y como tratarlos bíblicamente.
miércoles, 17 de marzo de 2010
DÍA DEL JOVEN CRISTIANO Y LA AMISTAD
jueves, 22 de octubre de 2009
Rol Matutinos
De nuevo nos ponemos en contacto con ustedes para presentarles el Rol de matutinos del bimestre Oct-NOv 2009. Este se les enviará por Email.
Deberán revisarlo para programar la actividad que les toca recibir como el matutino al que deberán asistir. Esto se discutirá este próximo domingo 25 de octubre.
También pedimos que tengan en cuenta los motivos de oración que aparecen en la parte derecha de esta página.
Este domingo se hará la elección de la Comisión de Candidatura, todos deberán asistir para tomar parte de este evento.
Saludos y que Dios los bendiga.
lunes, 6 de julio de 2009
EXPERIENCIA DEL ENCUENTRO JUVENIL
Comenzamos el día con 3 conferencias tratando temas sobre LAS CRISIS DEL JOVEN CRISTIANO. Y este es un ejemplo del ambiente que se vivio.
Es momento de compartir tu experiencia dentro de esta actividad. Participa dejando tu opinión, comentario o sugerencia sobre las conferencias.
Te invitamos a seguir participando de las actividades de la Sociedad Juvenil de Esfuerzo Cristiano Esteban.
Si eres miembro, no dejes tu lugar. Si fuiste miembro, aquí sigue tu lugar, reintégrate. Si eres joven y quieres participar, serás bienvenido.
lunes, 22 de junio de 2009
miércoles, 22 de abril de 2009
¡SOCORRO! ¡SOCORRO!

jueves, 2 de abril de 2009
LA CONSAGRACIÓN
La consagración es el resultado de una comprensión adecuada de lo que es la salvación. Si una persona considera su fe en el Señor Jesús como un favor al Señor, y su fe en Dios como una cortesía hacia Él, será inútil hablarle sobre la consagración. Si alguien piensa así, no ha tenido un buen comienzo en la fe cristiana y, por ende, es imposible esperar que se consagre.La enseñanza sobre la consagración se encuentra tanto en el Antiguo Testamento (Éxodo 28 y 29, y Levítico 8), como en el Nuevo (Romanos 6 y 12).
En 2ª Corintios 5:14-15 se nos muestra claramente que el poder constreñidor del amor del Señor es la base para que los hijos de Dios se consagren. Según el idioma original, la palabra constreñir significa rodear de tal forma a la persona que ella no puede escapar. Él nos ha atrapado en su amor, y no tenemos alternativa. Nadie puede consagrarse a no ser que sienta amor por el Señor. Pero después que el amor está, la consagración será la consecuencia inevitable.
Debido a que el Señor nos constriñe y nos compra, nos apartamos de ciertas cosas y vivimos por él y para él. Esto es la consagración. «Consagración» se puede traducir como «recibir el servicio santo», el oficio de servir al Señor. Esto es como prometerle al Señor: «Hoy me separo de todo para servirte, porque tú me amas.»
Supongan que compran un esclavo y lo llevan a casa. Al llegar a la puerta, el hombre, arrodillado, te dice: «Amo, tú me compraste. Desde hoy, con placer, atenderé tus palabras». Para ti, haberlo comprado es una cosa, pero el hecho de que él se arrodille a tus pies proclamando el deseo de servirte, es algo completamente distinto. Porque tú lo compraste, él reconoce su derecho; mas porque tú lo amas, aún siendo él quien es, él se declara enteramente tuyo. Solamente eso es consagración. Consagración es más que el ver Su amor y más que saber que él nos compró: es la acción que sigue al amor y a la compra.
El objetivo de la consagración es esperar en Dios y moverse a hacer lo que él quiere, y cuando así lo dispone.
Todo nuestro tiempo es de Dios, y cada uno de nosotros debe esperarle. La obra de cada uno es flexible y debemos aprender a esperarle. Presentamos nuestros cuerpos para servir a Dios.
En el momento que una persona se consagra, debe comprender que lo más importante es lo que Dios requiera.
El trabajo puede variar, pero el tiempo invertido sigue siendo el mismo: toda nuestra vida. La exigencia del Señor tiene prioridad: servir al Señor se torna en el mayor servicio. Nosotros, los que servimos a Dios, no podemos esperar únicamente ser prósperos en el mundo, pues estas dos cosas son contrarias.
La consagración no es lo mucho que uno da de sí mismo al Señor, sino ser aceptado por Dios y recibir el honor de servirlo. Y el fruto de la consagración es la santidad.
No debemos rogar a otros que se consagren; en lugar de ello, debemos decirles que el camino está abierto para que lo hagan. La consagración no depende de nuestra voluntad, pues proviene de la abundancia de la gracia de Dios. Tener el derecho de servir a Dios es el mayor honor de nuestra vida.




